Giacometti

"-Cien mil veces más me interesa mi modelo que mi pintura, me dijo. Si en el Louvre , detrás del más bello de los Rembrandt, estuviera encerrado un gato medio axfisiado y maullando, le aseguro que no dudaría un segundo en destrozar el Rembrandt para salvar al gato...y sin embargo no quiero especialmente a los animales..."

Jean Clay. Rostros del Arte Moderno ( Monte Avila Editores)

Prólogo de Zaratustra

1

 

 Cuando Zaratustra tenía treinta años abandonó su patria y el lago de su patria y marchó a las montañas. Allí gozó de su espíritu y de su soledad, y durante diez años no se cansó de hacerlo. Pero al fin su corazón se transformó, -y una mañana, levantándose con la aurora, se colocó delante del sol y le habló así:

 << ¡Oh gran astro! ¡Qué sería de tu felicidad si no tuvieras a aquellos a quienes iluminas!

 Durante diez años has venido subiendo hasta mi caverna: sin mí, mi águila y mi serpiente tú te habrías hartado de tu luz y de este camino.

 Pero nosotros te aguardabamos cada mañana, te liberabamos de tu sobreabundancia y te bendecíamos por ello.

 ¡Mira! Yo estoy hastiado de mi sabiduría como la abeja que ha recogido demasiada miel, yo tengo necesidad de manos que se extiendan.

 Me gustaría regalar y repartir hasta que los sabios entre los hombres hayan vuelto a regocijarse con su locura, y los pobres, con su riqueza.

 Para ello tengo que bajar a la profundidad: como haces tú por la tarde cuando transpones el mar llevando luz incluso al submundo, ¡astro inmensamente rico!

 Yo, lo mismo que tú, tengo que hundirme en mi ocaso, como dicen los hombres a quienes quiero bajar.

 ¡Bendíceme, pues, ojo tranquilo, capaz de mirar sin envidia incluso una felicidad demasiado grande!

 ¡Bendice la copa que quiere desbordarse para que de ella fluya el agua de oro llevando a todas partes el resplandor de tus delicias!

 ¡Mira! Esta copa quiere vaciarse de nuevo, y Zaratustra quiere volver a hacerse hombre>>

 -Así comenzó el ocaso de Zaratustra.

 /.../

 FRIEDRICH NIETZSCHE (Así habló Zaratustra, Alianza Editorial, trad. Andrés Sánchez Pascual)

Antonin Artaud

POST-SCRIPTUM

 

¿Quién soy?

¿De dónde vengo?

Soy Antonin Artaud

y si lo digo

como sé decirlo

inmediatamente

veréis mi cuerpo actual

saltar en pedazos

y reunirse

bajo diez mil aspectos

notorios

un nuevo cuerpo

con el que no podréis

olvidarme

nunca jamás.

 

ANTONIN ARTAUD (El teatro de la crueldad, edit. Fundamentos)

Fray Luis de León

  El aire se serena

y viste de hermosura y luz no usada,

Salinas, cuando suena,

la música extremada,

por vuestra sabia mano gobernada.

 

  A cuyo son divino

mi alma, que en olvido está sumida,

torna a cobrar el tino

y memoria perdida,

de su origen primero esclarecida.

 

  Y como se conoce,

en suerte y pensamientos se mejora;

el oro desconoce,

que el vulgo ciego adora,

la belleza caduca, engañadora.

 

  Traspasa el aire todo

hasta llegar a la más alta esfera,

y oye allí otro modo

de no perecedera

música, que es de todas la primera.

 

  Ve cómo el gran maestro,

a aquesta inmensa cítara aplicado,

con movimiento diestro

produce el son sagrado,

con que este eterno templo es sustentado.

 

  Y como está compuesta

de numeros concordes, luego envía

consonante respuesta;

y entrambas a porfía

mezclan una dulcísima armonía.

 

  Aquí la alma navega

por un mar de dulzura, y, finalmente,

en él ansí se anega,

que ningún accidente

extraño o peregrino oye o siente.

 

  ¡Oh, desmayo dichoso!

¡Oh , muerte que das vida! ¡Oh, dulce olvido!,

¡Durase en tu reposo,

sin ser restituído

jamás a aqueste bajo y vil sentido!

 

  A aqueste bien os llamo,

gloria del apolíneo sacro coro,

amigos a quien amo

sobre todo tesoro;

que todo lo visible es triste lloro.

 

  ¡Oh!, suene de continuo,

Salinas, vuestro son en mis oídos,

por quien al bien divino

despiertan los sentidos,

quedando a lo demás amortecidos.

Vincent Van Gogh

Dile que mi gran anhelo es aprender a hacer tales inexactitudes, tales anomalías, tales modificaciones, tales cambios, tales cambios en la realidad, para que salgan, ¡pues claro!...mentiras si se quiere, pero más verdaderas que la verdad literal.

 

Igor Stravinskii

Una composición musical, por muy áspera que sea, será legítima en la medida de su autenticidad. Sin embargo, para reconocer valores auténticos en medio de los excesos de la simulación se ha de estar dotado de un seguro instinto, que nuestros snobs odian tanto más intensamente cuanto que están totalmente privados de él.

 

IGOR STRAVINSKII de El Credo Artístico ( Edit. Norte y Sur)

Igor Stravinskii

Toda creación presupone en su origen una especie de apetito provocado por el goce anticipado del descubrimiento. Este goce anticipado del arte creador acompaña a la percepción intuitiva de una entidad desconocida que no tomará forma definitiva si no es por la acción de una técnica constantemente vigilante.

Este apetito que se despierta en mí tan sólo ante la idea de poner en orden elementos musicales que han atraÍdo mi atención no es ni mucho menos una cosa fortuita, como la inspiración, sino algo tan habitual y periódico, si no tan constante, como una necesidad natural.

 

IGOR STRAVINSKII de El Credo Artístico (Edit. Norte y Sur)

Vrindaban

Escribo sin conocer el desenlace

De lo que escribo

                      Busco entre lineas

Mi imagen es la lámpara

                               Encendida

En mitad de la noche

 

OCTAVIO PAZ, Vrindaban ( Ladera Este), (Edit. Fundamentos, selección de Julián Ríos)

Octavio Paz

Poeta y lector son dos momentos de una misma realidad. Alternándose de una manera que no es inexacto llamar cíclica, su rotación engendra la chispa: la poesía.

 

Octavio Paz en EL arco y la lira (Edit. Fundamentos)

Vino, primero, pura,

 Vino, primero, pura,

vestida de inocencia.

Y la amé como un niño.

 

 Luego se fué vistiendo

de no sé qué ropajes.

Y la fuí odiando, sin saberlo.

 

 LLegó a ser una reina,

fastuosa de tesoros...

¡Que iracundia de yel y sin sentido!

 

 ...Más se fué desnudando.

Y yo le sonreía.

 

 Se quedó con la túnica,

de su inocencia antigua.

Creí de nuevo en ella.

 

 Y se quitó la túnica,

y apareció desnuda toda...

¡ Oh pasión de mi vida, poesía

desnuda, mía para siempre!

 

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ,de Eternidades (Edit. Losada)

 

 

 

 


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